Los huaris reforzaban su liderazgo ofreciendo chicha mezclada con alucinógenos, según estudio


Para reforzar su posición dominante y liderazgo, hace 1000 años la élite huari distribuyó entre sus súbditos una mezcla de chicha (bebida fermentada) y semillas de vilca con propiedades alucinógenas. La experiencia desencadenada por tal consumo habría fomentado una mayor cohesión social, concluyeron los autores en Antiquity.

La cultura Huari (500-1000 d.C.), localizada en el corazón de los Andes peruanos, es considerada una de las primeras civilizaciones militares y expansionistas en los Andes, incluso antes del Imperio Inca. Al igual que la mayoría de sociedades prehispánicas, no dejó registros escritos, pero si legaron ciudades, templos y cerámicas.

Un licor con fines políticos

Un equipo internacional investigadores se dedicó a excavar el sitio arqueológico de Quilcapampa, en la región de Arequipa, al sur del país. Aunque se trata de lugar lejano, y únicamente ocupado por los huaris entre 800 y 850, guarda algunas sorpresas.

En el centro del sitio, mediante la toma de muestras de suelo, el equipo halló un millón de semillas de molle (Schinus molle). Los frutos se usaban para hacer chicha, concluyeron. En la parte II del sitio arqueológico (dividido en siete partes, ver imagen) el equipo también encontró semillas de árboles de vilca (Anadenanthera colubrina), probablemente importadas, ya que dichas plantas no crecían en la zona.

La cantidad de semillas de vilca era considerablemente menor que la de semillas de molle, pero la cercanía de unas con otras hizo concluir a los especialistas que dicha mezcla se pudo haber preparado en aquel lugar. El hecho de que anteriores estudios documentaron el uso de las semillas de vilca y sus propiedades alucinógenas, reforzó la hipótesis.

“Al comer semillas de vilca, las enzimas de tu estómago desactivan sus componentes (alucinógenos), pero si la consumes en chicha, esta suprime las encimas estomacales, por lo que su combinación produciría un efecto alucinógeno controlado”, explicó Matthew Biwer de Dickinson College en una nota de prensa.

Posiblemente, conforme el imperio huari se expandía, sus representantes encontraban nuevas formas de mostrarse atractivos y superiores a los locales y así crear nuevos lazos de dependencia. Incluso ellos podrían haber vendido esta semilla como un producto exclusivo, ya que era escaso en la zona.

Cuestionamientos

Sin embargo, el arqueólogo Ryan Williams, del Museo Field de Chicago y quien también excavó ruinas de un centro ceremonial huari en Cerro Baúl (región Moquegua, al sur del Perú) no le da mucho crédito a esta hipótesis. El experto no cree que haya suficiente evidencia de que los huari hayan ofrecido pociones de chicha y vilca, ya que antes se encontró semillas de algodón mezcladas con molle en Cerro Baúl. No por ello, explica, es posible asegurar que los huari bebieron chicha con algodón. 

Conscientes de que aun no existe evidencia directa de este consumo más allá de la cercanía de los insumos, los autores esperan llevar a cabo estudios posteriores para buscar evidencia química de la presencia de vilca en vasijas huari.

El uso de sustancias psicoactivas, no obstante, no es una novedad en las poblaciones prehispánicas. El análisis químico de objetos de 1000 años encontrados en Bolivia desvela la presencia de cocaína y los dos principales ingredientes de la ayahuasca.

Ulises Lima

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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