En Chile, ha fallecido a los 93 años, Cristina Calderón, la última hablante nativa del idioma yagán, según informaron medios locales. Esta lengua indígena pertenece al pueblo más austral del mundo. Hoy, en el Día Internacional de la Lengua Materna, el grupo de escaños reservados en la Convención Constituyente le ha rendido homenaje.
La voz indígena en la convención
Tras el estallido social que inició en octubre de 2019, se instauró una Convención Constituyente para la redacción de una nueva constitución que recoja sus demandas. Pero esta vez, se reservaron 17 escaños para los pueblos indígenas, incluidos dentro de los 155 constituyentes elegidos.
La profesora indígena mapuche y lingüista, Elisa Loncón, fue elegida como la primera presidenta de la Convención Constituyente. Loncón, junto a Lidia González, exponente de la cultura yagán e hija de Cristina Calderón (personaje con el que iniciamos esta historia), son las impulsoras de los derechos lingüísticos de pueblos originarios.
Recientemente, se aprobaron los primeros artículos de la nueva constitución. “Chile es un Estado Regional, plurinacional e intercultural conformado por entidades territoriales autónomas” dice el artículo 1 aprobado con 112 votos a favor. Asimismo, se ha reconocido a la justicia impartida por autoridades de pueblos originarios.
El pueblo Yagán
Los Yagan, o Yamana, son un pueblo originario que ocupó la zona de Tierra del Fuego. Dedicados a la caza y recolección marítima, solían desplazarse en canoas. Las epidemias redujeron drásticamente la población y los sobrevivientes se refugiaron en la isla Navarino.
Hacia 1973, su lengua caminaba hacia la extinción, y en 1993, se organizó la “Comunidad Yámana de Navarino”, para rescatar su cultura. En 2002, solo 1685 personas se reconocieron como perteneciente a esta etnia.
Durante la pandemia, hubo una mayor interacción entre niños, jóvenes y abuelos de la “Comunidad Yagán Bahía Mejillones”, integrada solo por 94 personas. Es decir que, gracias al confinamiento, se logró retomar técnicas artesanales e intentar recuperar su idioma.
La voz de un tesoro
El 2009, tras la muerte de su hermana Úrsula, Cristina Calderón fue reconocida como “Tesoro humano vivo” por el gobierno chileno. En el 2017, se publicó el libro “Cristina Calderón. Memorias de mi abuela Yagan”, donde su autora, Cristina Zárraga, cuenta pasajes de la vida de su abuela como portavoz de la cultura yagán.
Sin embargo, la voz de Cristina se apagó el 16 de febrero último debido a complicaciones asociadas a la COVID-19. «Con ella se va parte importante de la memoria cultural de nuestro pueblo”, escribió Lidia González en su cuenta de Twitter. Elisa Loncón y el presidente electo, Gabriel Boric, no dejaron de expresar su pesar por la partida de Cristina. Calderón vivía en una sencilla casa en el pueblo de Villa Ukika, en Puerto Williams. Ella dejó siete hijos y 14 nietos, pero ninguno es hablante activo del idioma, como ella.
Esta mujer era un símbolo de resistencia cultural de los pueblos indígenas, y considerada «la última hablante nativa» de su lengua. No obstante, González ha puntualizado en su red social que “su pueblo existe y perdurará”, reclamando darles voz a los herederos yagán sobre el significado de la partida de su madre.
Recinto de conocimientos
La conservación de lenguas indígenas es importante por los valiosos conocimientos que albergan sobre la biodiversidad. Son elementos que aportan a la investigac ión y el desarrollo científico. Conscientes de esto, estudiantes y docentes de la Universidad Autónoma Chapingo desarrollaron Miyotl. Una aplicación que permite aprender 25 lenguas indígenas mexicanas.
Recientemente, se inauguró el Instituto Iberoamericano de Lenguas Indígenas (IIALI), que tiene como encargados de esta iniciativa al Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe (Filac) y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI). Su aporte será preservar y promover los más de 500 idiomas nativos que se hablan en la región.
Miguel Mendoza
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.
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Imagen principal: Oliver Vogel