Investigadores de EEUU y el Reino Unido desarrollaron un método para unificar los genomas humanos modernos y antiguos, según estudio en Science. El resultado es un gran árbol genealógico a partir de miles de genomas de distintos lugares.
Problemas para combinar
El estudio de las relaciones entre poblaciones viene mejorando gracias a los avances genéticos. Los biobancos que almacenan muestras médicas, las colecciones de genomas antiguos, y las técnicas de secuenciación contribuyen a entender los procesos evolutivos.
Si bien el análisis de secuencias de árboles filogenéticos nos ayudan, aún es necesario superar algunos factores que limitan los estudios genéticos. La combinación de información y las pocas herramientas para el análisis de datos son algunos de estos problemas. Además, también hay restricciones en los métodos de protección de datos genómicos que limita la combinación de estos.
Armando el árbol
En este contexto, un grupo de investigadores del Instituto Big Data de la Universidad de Oxford ha publicado un nuevo método para combinar fácilmente datos de múltiples fuentes. Se trata de un enfoque para inferir la historia genealógica humana con una representación compacta y sin pérdidas de datos. Es así que este método permitió recuperar relaciones entre individuos y poblaciones, e identificar descendientes de muestras antiguas.

«Básicamente, hemos construido un gran árbol genealógico para toda la humanidad que modela cómo la historia generó toda la variación genética que encontramos hoy. Esta genealogía nos permite ver cómo la secuencia genética de cada persona se relaciona con las demás, a lo largo de todos los puntos del genoma», dijo Yan Wong, genetista evolutivo y uno de los autores del estudio. “A medida que mejore la calidad de las secuencias genómicas de las muestras de ADN modernas y antiguas, los árboles serán aún más precisos”, agregó.
«Esencialmente, estamos reconstruyendo los genomas de nuestros antepasados y usándolos para formar una vasta red de relaciones. Luego podemos estimar cuándo y dónde vivieron estos antepasados”, comentó Anthony Wilder Wohns, autor principal del estudio.
La investigación integró datos de 8 fuentes distintas, y se usaron más de 3500 secuencias genómicas individuales. Estos conjuntos de datos analizados provienen de 215 poblaciones de diferentes lugares. Los genomas antiguos incluían muestras encontradas en todo el mundo que oscilaban entre 1.000 y más de 100.000 años. Es así que se incluyeron tres genomas de neandertales y uno de denisovano.

Herencia familiar
Reconstruir la herencia familiar no es una tarea sencilla, aunque puede ser divertido para algunas familias grandes. Y es que este trabajo suele estar más asociado a casos específicos por temas históricos. Por ejemplo, se puede construir un árbol genealógico para estudiar los efectos de la endogamia en las dinastías reales, o para predecir el camino de una línea sucesora.
Estudiar nuestra genealogía puede traernos sorpresas. Así como algunos artistas y deportistas que descubrieron estar emparentados con la antigua realeza europea. En este proceso de reconstrucción podemos encontrar parientes perdidos que ejercían la ciencia, el arte o la política. Además, conocer nuestro pasado nos ayuda a construir nuestra identidad.
Miguel Mendoza
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.
Sobre N+1: Es la primera revista online de divulgación científica y tecnológica que permite la reproducción total o parcial de sus contenidos por medios de comunicación, bloggers e influencers, realizando la mención del texto y el enlace a la web: “Esta noticia ha sido publicada originalmente en la revista N+1, ciencia que suma”.
Imagen principal: AW. Wohns.