La vacuna Sputnik que protege contra la versión original del coronavirus SARS-CoV-2 presentó fallas al neutralizar la variante sudafricana (B.1.351). Los expertos llegaron a esta conclusión luego de analizar la actividad neutralizante del suero sanguíneo extraído de un grupo de argentinos vacunados. No obstante, los autores señalaron que aún existe la posibilidad de que pueda reducir algunos síntomas y evitar la hospitalización (por causa de la citada variante). Los resultados preliminares de la investigación fueron publicados en medRxiv.
La vacunación masiva sigue siendo la principal herramienta de la humanidad para detener el avance de la pandemia por SARS-CoV-2. Sin embargo, el coronavirus muta con regularidad (para evadir el sistema inmune o tener mayor afinidad en los receptores de las células) y da lugar a nuevas variantes, algunas de las cuales podrían ser más transmisibles, más infecciosas que la original, con mayor riesgo de hospitalización o mayor porcentaje de mortalidad. La comunidad científica, por el momento, no sabe con seguridad con qué eficacia las vacunas existentes lidiarán con tales variantes.
En un individuo, la vacuna no mostró ninguna actividad neutralizante contra la variante sudafricana.
Los especialistas están particularmente preocupados por la denominada variante sudafricana B.1.351. Según ensayos clínicos preliminares, las actuales vacunas son menos efectivas contra ella. Por ejemplo, la vacuna de AstraZeneca no demostró protección en este sentido. Por otra parte, las de J&J y Novavax tienen una menor eficacia contra la referida variante, 57% y 49%, respectivamente. Al mismo tiempo, la vacuna Pfizer no pierde su eficacia pero los anticuerpos producidos actúan de manera ligeramente más débil contra la versión sudafricana.
Los desarrolladores de la vacuna rusa Sputnik afirmaron que su fármaco es eficaz contra nuevas variantes de coronavirus, incluida la sudafricana. Sin embargo, todavía no existe evidencia experimental para estas afirmaciones.
Para averiguar en qué medida Sputnik hace frente a las versiones mutadas del coronavirus, un equipo de especialistas dirigido por Benhur Lee de la Escuela de Medicina Icahn en el Centro Médico Mount Sinai (Estados Unidos) se propuso a estudiar este fenómeno.
Actividad neutralizante reducida
Los investigadores tomaron muestras de suero sanguíneo de 12 ciudadanos argentinos que fueron vacunados con Sputnik y probaron experimentalmente qué tan bien el fármaco contrarrestaba la variante sudafricana y adicionalmente esta misma con la mutación E484K en la proteína S. Para hacer esto, midieron la actividad de los anticuerpos neutralizantes.
Se concluyó que contra la B.1.351 (variante que es 50% más transmisible que el virus original), la actividad neutralizante de Sputnik disminuyó 6.1 veces, y contra su mutación E484K (que favorece la evasión al sistema inmune), 2.8 veces.
En un individuo, la vacuna no mostró ninguna actividad neutralizante contra la variante sudafricana. En siete, la capacidad neutralizante se redujo y en cuatro sí neutralizó. En conclusión, 8 de 12 (67%) muestras de receptores de la vacuna mostraron fallos para neutralizar la variante.
Suficiente para evitar cuadros graves
Incluso esta eficacia puede ser suficiente para proteger contra un curso severo de la enfermedad, pero no contra una infección. Al mismo tiempo, Sputnik demostró ser tan eficaz contra la variante británica del coronavirus como contra la variante original.
Los autores admitieron que no se consideró la eficacia de la unión de anticuerpos y la respuesta de las células T en los vacunados con la vacuna rusa. Sin embargo, el estudio evidenció la importancia de modificar las vacunas para combatir las nuevas variantes del SARS-CoV-2. También mostró un método para medir de manera rápida y con poca población la eficacia de la neutralización. Así, se podrá probar la efectividad de la vacuna contra nuevas variantes.
La variante sudafricana del coronavirus fue identificada por primera vez en diciembre de 2020 y representa el 90% de los casos de ese país. Hasta la fecha, está en 68 países, de los cuales, 48 tiene transmisión local como los casos de Canadá y Estados Unidos. En América Latina, los primeros casos se reportaron este año. A Panamá llegó por un viajero que ingresó en enero desde Sudáfrica, y también se detectó transmisión local en Aruba, Cuba y Costa Rica desde marzo.
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.
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